El grupo EL Montañista, nació en marzo del 2008, su creador
y fundador don Ulises Poblete Morales, que por muchos años fue andinista y uno
de los integrantes de la expedición Aconcagua 1987 organizada por el Club Águila
Azul, motivado por compartir con sus amigos el entorno cordillerano, comenzó a
realizar trekkines cortos. Después de algunas salidas comenzaron a integrar
algunos amigos, comenzando así a promover la actividad de montaña en el trabajo
y con todos los amigos. De esta forma empieza a constituir un grupo, que se
llamó el Montañista.
Visión
Promover la actividad física, romper el sedentarismo,
conocer, cuidar y disfrutar de la naturaleza y el medio ambiente, realizar
deporte de montaña, enseñar y aprender sobre liderazgo y trabajo en equipo, una
puerta abierta a toda la sociedad chilena y del mundo hacia las montañas.
Contribuir al crecimiento y equilibrio físico, psicológico y espiritual,
desarrollando el cuerpo, el alma y el espíritu, elementos básicos que componen
nuestra vida.
Misión
Ser una Institución sin fines de lucro que estimule a
nuestra sociedad, el deporte y la recreación, a través del montañismo.
Formar Guías e Instructores de Trekking, proveer de los medios técnicos y
humanos para realizar actividades al aire libre, para que todo aquel que le
guste caminar tenga la facilidad de conocer y recorrer nuestra
cordillera. Invitación que se hace extensiva a toda la familia.
Entregar instrucción, técnicas de liderazgo y trabajo en equipo.
A las 8 de la
mañana de día sábado 11 de agosto, los socios Ramiro Muñoz, Felipe Faesch,
Eugenio Rivera, Sergio Rodríguez, Sebastian Reyes, Enzo Muñoz, Daniel González,
Marcelo Quilodrán (guía jefe) y Juan Pablo Barahona, nos reunimos enla Plazade
San José de Maipo. Después de un energizante desayuno, nos dispusimos a retomar
camino hacia el Cabrerío, punto de partida de nuestra travesía. Allí dejamos lo
autos y nos alistamos con nuestro equipo para comenzar la caminata.
El día estaba
frío y nublado, pero esto no empaño nuestros ánimos. Nieve desde los primeros
pasos y en la medida que avanzábamos, la vista nos dejaba sorprendidos. El
hermoso valle de la engorda, cubierto de blanco, nos recibía con su inmensidad.
Cruzamos sus riachuelos hasta llegar a los pies de una empinada ladera, ahí
repusimos fuerzas y energías.
Próximos a
comenzar, algunos dijeron... “ahora viene lo bueno”…refiriéndose a lo que fue
una subida interminable y agotadora que puso a prueba nuestras habilidades y
trabajo en equipo. Al poco andar, le encontrábamos razón a aquellas palabras.
El gélido viento
blanco, a ratos, golpeaba nuestros rostros, la nieve que levantaba, se sentía
áspera en nuestras mejillas. Esto tampoco nos intimidó. Cuando esto cesó, nos
sentimos mas tranquilos para continuar nuestros pasos, solo recibíamos el
recordatorio de que la montaña es quien manda allí.
Después de
largas horas de caminatas en gradiente y pendiente, nuestro cansancio empezó a
aflorar. Sergio fue invadido por un fuerte calambre en la pierna que lo mantuvo
algún minuto inmóvil, Queno, también extenuado, tuvo que comer chocolate para
dar ánimo y energía a lo que quedaba.
Ya todos bien,
continuamos la subida, que a esas alturas nos invitaba a observar un precioso
atardecer de nubes anaranjadas y rojizas, que sin duda, fue el mejor regalo
que brindaba la naturaleza a los 9 guerreros que seguíamos sin decaer
hacia nuestro destino, el Refugio Plantat.
Cuando
pensábamos estar cerca del albergue, mirábamos a nuestro alrededor y solo
divisábamos nieve, la escarbamos pensando que el refugio estaba bajo ella, pero
nada, ya nos hacíamos a la idea de armar campamento con las carpas.
Ya de noche y
extenuados, alguien preguntó a Marcelo… “Según GPS, ¿Cuánto falta para el
refugio?”, A lo que Marcelo respondió – poco,200 metros. Esos200 metros terminaron
siendo una eternidad para todo el grupo, más aun cuando el refugio no asomaba.
Hasta que, a poco andar, divisamos el tapacan que forma parte de la techumbre,
finalmente lo encontramos cubierto por más de2 metrosde nieve y para nuestra
suerte, solo tenía despejadas las puertas de acceso.
Sergio fue el
primero en aventurarse a llamar a la puerta y verificar que estaba disponible
para pasar la noche, abrió el portal y uno a uno fuimos bajando hacia el
interior.
Estábamos
felices y ya adentro, nos abrazamos y felicitamos por el logro.
Debo admitir que
en esos momentos, mis pensamientos fueron embargados de un montón de
sentimientos y una sensación de plenitud.
Luego de
acomodarnos, preparamos la cena y nos sentamos todos a compartir, una vez más,
nuestra amistad.
A las 10 de la
noche, y ya con nuestro plan para la mañana siguiente, nos metimos en los sacos
para el reparador descanso.
El movimiento de
montañistas empezó a las 7 AM., Intentamos levantar a Daniel, pero este decidió
quedarse ya que se sentía muy agotado. Así pues, siendo las 8 de la mañana,
comenzamos el ataque a la cumbre del San Josecito. El día estaba maravilloso,
totalmente despejado y mucho frío.
A poco andar, el
sol empezaba a calentar las cumbres aledañas y se dejo sentir en nosotros,
cuando estábamos cercanos a alcanzar el filo que nos guiaría a la cima.
A las 9:30
alcanzamos la cumbre, la vista era simplemente espectacular, nuestras emociones
a mil, muy felices y contentos. Después del descanso y comer algo, sacamos las
fotos de rigor y nos dispusimos a regresar al refugio, donde nos esperaba
Daniel y nuestro equipo.
A medio día
comenzábamos nuestro regreso al Cabrerio. La bajada fue rápida, un tramo nos
obligo a usar crampones, enseguida, cruzamos el Valle de la Engorda hasta
llegar a los vehículos.
Faltaban aun,
las merecidas empanadas, que pasamos a comer en el sector de San Gabriel.
Después nos
despedimos y retomamos regreso a nuestros hogares.
Personalmente,
esta salida marcará mi memoria y vida como montañista, fue la primera vez en
alta montaña y nieve.
Nos juntamos a partir de las 7:30 en la entrada del estadio
San Carlos de Apoquindo, tuvimos que esperar a que llegara el personal que
controla el acceso a los cerros, ya que llegaban después de las 8, al final a
las 8:30 ya partíamos rumbo al Cerro Provincia. Al principio avanzamos por un
bonito bosque precordillerano y el sendero poco a poco empezaba a subir, ya
casi el medio día estábamos dejando atrás el bosque para empezar a avanzar por
el filo que conduce al cerro. Nos detuvimos para comer en un sector denominado
valle suizo, aquí empezaron a taparnos algunos nubes con algo de niebla,
durante largo tiempo las nubes nos cubrían y luego se disipaban. Ya cuando
llegamos al filo final empezamos a pasar por sobre las nubes, lo cual nos daba
una impresionante vista con las nubes cubriendo Santiago, durante todo el
trayecto, nos encontramos con muchos montañista y excursionistas que estaba
subiendo el cerro, ya sea por el día o algunos para hacer la misma travesía.
En el filo final el grupo se comenzó a dividir según el
ritmo de cada cordada, los más rápidos llegaron a la cumbre pasado las 18:30
horas, y los que quedaron más atrás llegaron cerca de las 20:00 horas. En la
cumbre había un viento bastante frío y además había otros grupos de montañistas
acampando. Al día siguiente nos levantamos cerca de las 7:00 horas y
partimos a las 10:00 rumbo al San Ramón, la primera parte era de bajada desde
el cerro Provincia, este tramo casi no tenia nieve, luego de bajar unos 300 mts
de desnivel, el sendero empieza a subir por las laderas del cerro Tambor, luego
de avanzar un buen tramo nos encontramos con nieve dura, la cual nos obligo a
ocupar los crampones, este tramo duró bastante, nos quitamos los crampones
cuando llegamos al filo que lleva a la cumbre de cerro Tambor, este sector era
el más complicado del día, ya que algunas pasadas implicaba cruzar por las
rocas del filo, lo cual se debía hacer sentado o gateando en la rocas, ya que
para ambos lados se encontraba la laderas que descienden abruptamente hacia los
distintos valles de los cerros, al lado poniente la quebrada de Ramón, y al
lado oriente la quebrada del Estero Covarrubias, la cual llega al sector de La
Ermita en el camino a farellones . El equipo logró cruzar estas pasadas de
rocas para llegar a la cumbre del cerro Tambor, luego se empezaba un abrupto
descenso por filo hacia el portezuelo que separa los cerros Tambos y San Ramón,
este descenso fue bastante complicado ya que obligo a colocar un pasamanos para
poder afirmarse en una bajada con bastante pendiente, nieve y rocas
resbaladizas. Debido a la demora que implicaba esta pasada el grupo nuevamente
comenzó a separarse por cordada para poder llegar al destino del día, a partir
de este punto el camino no presentaba mayores complicaciones, pero implica
largos tramos ascendiendo y con bastante nieve, la cual era necesaria cruzar
con crampones.
Las cordadas siempre estuvieron comunicadas por radio, lo
cual permitía conocer el estado del grupo en los distintos lugares donde se
encontraban. Los primeros llegaron cerca de las 18:00 horas al refugio del San
Ramón, otro grupo llego pasadas las 19:00 horas, y los que venían más atrás no
pudieron seguir avanzando debido a las luz solar ya se acababa, por lo tanto se
decidió hacer campamento en la última parte plana antes de la subida final
hacia el refugio, por radio nos habíamos coordinado para juntarnos en la cubre
del San Ramón a la 10:00 horas del día siguiente. El grupo que llego al
refugio debió hacer campamento ya que éste se encontraba lleno, el otro
campamento más abajo estaba en un filo con una impresionante vista de Santiago,
nos protegía del viento una loma de nieve, lo cual permitió pasar una buena
noche, ya que al llegar la madrugada el viento empezó a soplar con mucha
fuerza, lo cual se sentía en sonido que producía por entre las lomas. Al
día siguiente el grupo que venia atrás debía levantarse cerca de las 5:30
horas, pero a esa hora el viento estaba muy fuerte para empezar a levantar el
campamento, por lo tanto se decidió esperar una hora a que viento disminuyera.
Ya a las 9:00 horas el grupo estaba camino al San Ramón, la parte oriente del
cerro presentaba una gran capa de nieve y en el filo final se encontraba una
gran cornisa, por lo cuál se debía caminar lo más apegado al cerro. Cerca de
las 11:00 horas nos encontramos con el resto de los compañeros en la cumbre,
nos tómanos las fotos de rigor y nos preparamos para el descenso, éste se
realizó por una zona mixta de piedras y nieves, sin grandes complicaciones. En
algún momento tuvimos que colocarnos los crampones para poder bajar por una
larga pendiente de nieve dura, fue en ese momento y por un descuido que una
mochila cayó por lo pendiente hacia la quebrada, todo hacia pensar que
simplemente perderíamos la mochila con todo el equipo, pero afortunadamente
ésta cayó en la misma dirección que nos encontrábamos bajando, continuamos el
descenso esperando divisar la mochila en el trayecto, llegamos a una gran roca
la cual tenia una amplia visión de la quebrada, al primer intento no la
podíamos ver, pero en un momento logramos divisarla muchos metros más abajo,
estaba en el fondo de la quebrada en la misma dirección de nosotros, sin
embargo nosotros nos dirigíamos por el filo de cerro, por lo tanto había que
descender varios metros desde el filo del cerro hasta la quebraba para ir
buscarla, por lo menos la pendiente era suave y no costo mucho recuperarla, sin
embargo desde arriba no teníamos visión de la quebrada por lo tanto no sabíamos
en que lugar exacto se encontraba. Al final de varios minutos se logro
recuperar y continuar nuestro descenso.
Ya cerca de las 15:30 horas llegamos al “monolito” el cual
indica la bajada por el “Cajón del Muerto” hacia la Quebrada de Macul, este
sector fue el más complicado de bajar, ya presentada una gran pared de nieve
dura con una inclinación bastante fuerte, por lo tanto hubo que bajar con
crampones y mucho cuidado, la bajada tomo mucho tiempo, en este trayecto una
persona sufrió un esguince de tobillo, por lo tanto la bajada fue más
complicada. Luego de salir de la pared de nieve tuvimos que apoyar a nuestro
compañero, alivianando el peso de mochila para que pudiera bajar más tranquilo,
el trayecto continuaba por el cajón de muerto hacia el sector de “Agua del
Maqui” llegando a este lugar cerca de las 19:30 horas, tomamos mucha agua
fresca del estero y las distintas cordadas emprendieron el retorno al ritmo que
más le acomodaba, los primeros llegaron abajo cerca de las 21:30 horas y los
últimos llegaron alrededor de las 23:00 horas.
Reunión en el supermercado de
Escuela Militar a las 7:45 horas. Después de distribuirse en los vehículos se
partió rumbo al Sur, salida Champa-Hospital en dirección a la Laguna de Aculeo.
Un contratiempo por la ausencia del responsable de registro implico que recién
se iniciara camino pasadas las 11:00 horas.
Querer conocer nuevas
alternativas por el Cerro El Mirador, ocasionó una hora adicional de
camino, interesante, pero no para experimentar. Con ayuda de un GPS
local re-tomamos el camino hacia La Puerta Papagayo donde arribamos a las 14:00
horas, lo avanzado de la tarde nos mostraba ya la imposibilidad de llegar a
Alto La Cantillana.
Llegamos a Los Pozones antes de
las 18:00 horas. Antes de anochecer se instaló el campamento y se cenó, para
luego algunos de los participantes continuaran con una charla vespertina (hasta
aproximadamente las 20:30 horas) y otros fueran a descansar temprano. La salida
hacia la cumbre del Horcón de Piedra se definió para el domingo a las 07:00
horas. De madrugada Oriana y Guido decidieron quedarse en el campamento,
mientras que el resto del grupo inició la marcha hacia la cumbre. El grupo de
16 se mantuvo compacto hasta el segundo portezuelo donde se decidió dividirlo
en dos con miras a asegurar la cumbre. El primer grupo alcanzo la cumbre a las
10:20 horas. El segundo grupo llego unos 20 minutos después. Tradicional fotos
y camaradería y después inicio de descenso a las 11:00 horas. Llegada a
campamento a las 14:00 horas y a la entrada del parque a las 17:30 horas. Luego
el grupo se dirigió a Pintué a disfrutar de unas deliciosas empanadas y
sándwich a una picada para luego retornar a Santiago.
El grupo final se reunió en la
Plaza de San José a las 9:30 hrs aprox., donde tomaron desayuno en la picada de
"Don Lalo", lugar tradicional del último aprovisionamiento. El
grupo se encaminó rumbo al Cabrerío, se mobilizaban en 5 vehículos, uno era un
auto bajo, el cual se dejó en el Cabrerío. El Cabrerío estaba vacío, la
construcción de una central eléctrica hizo que el camino estuviera muy bueno y
ancho en la primera parte hacia el Cajón del Arenas. Los vehículos fueron
pasando los obstáculos del camino, que se fue poniendo cada vez más difícil,
incluso uno quedó atascado unos instantes, teniendo que recurrir a la ayuda de
otro auto. Felizmente los 4 vehículos pasaron sin mayores problemas, y se
estacionaron en las faldas del cerro Arenas.
Ya estando el grupo listo, se
comenzó a caminar a la base del cerro, pero no se habían percatado que había
que cruzar un río que venía un poco aumentado, lo que hizo sacarse los zapatos
y cruzar a pie pelado las gélidas aguas. Cerca del medio día el grupo se
enfilaba ya por un camino nevado enfrentando una suave pendiente que se iba
poniendo cada vez más pronunciada. La base del cerro es muy imponente por
la cara sur, unos enormes farellones conforman una elevadas paredes de roca con
gargantas casi inaccesible. El grupo fue bordeando la base cruzando un campo de
aludes con bolas de nieve dura, una vez cruzado este campo, se decidió que el
grupo se pondría los crampones, la nieve estaba dura y había una pendiente
considerable. Para la mayoría era su primera vez que usaba los crampones, así
que fue toda una experiencia el ponérselos y acostumbrarse a caminar con los
pies un poco abiertos. Todo el grupo avanzaba con bastante entusiasmo y
compañerismo, más de alguno sufrió la inclemencia de la dura pendiente y mal estado
físico, por lo que la subida fue un poco lenta, pero segura. Ya a media
tarde, cerca de las 16:00 hrs, el grupo llegaba a una planicie donde
instalarían el Campamento Base, un fuerte viento recibía a los expedicionarios,
levantando la nieve, golpeando fuertemente en la cara... Cada cordada buscó un
lugar para acampar, haciendo algunas terrazas en la nieve, lo que fue otra gran
experiencia para la mayoría, en su primer campamento en nieve. Ya
obscureciendo, estaban todos instalados, comiendo y tomando líquidos calientes,
se avecinaba una noche fría y con mucho viento. La noche fue ventosa,
algunos no pudieron dormir y otros pasaron un poco de frío, dándose cuenta de
sus necesidades de tener buenos equipos para el frío.
A las 3:00 de la mañana, el líder
del grupo hizo un reconocimiento de cada una de las carpas, preguntando el estado
en que se encontraban, el viento azotaba con fuertes ráfagas las que levantaban
abundante nieve... En este instante, el líder del grupo, decide que la
expedición llegaría hasta aquí, no queriendo arriesgar al grupo a subir una
empinada pendiente con fuertes vientos, por lo que los autorizó a dormir más
tarde y bajar a media mañana. A las 10:00 hrs, el grupo estaba casi
listo, desayunado y con las mochilas armadas, solo faltaba desarmar las carpas,
por lo que se tomaron muchas precauciones para que nada se volara por el
viento. Para despedirse del lugar, el grupo se reunió para tomarse las
fotos de cumbre, con las banderas del club y la Chilena, todos muy expectantes
de lo que sería la bajada, usando los crampones... La bajada fue a buen ritmo,
el grupo se acostumbró muy bien al uso de los crampones, se descendió usando la
vía más rápida y directa hasta el valle, donde había que cruzar nuevamente el
río... El cruce del río se hizo en su mayoría con zapatos, algunos que no
tenían zapatos o zapatillas de repuesto, pasaron nuevamente descalzos.
Llegamos a los autos cerca de las 13:00 hrs, nos cambiamos ropas y nos
dirigimos al pueblo de San Gabriel para celebrar con unas ricas empanadas en la
picada de "Las Empanadas de Agua". Regresamos felices y
contentos sin novedad.
La
actividad comenzó cuando nos reunimos en escuela militar donde estaban Jesús,
Idoia, Daniel , Beatríz , Waldo y Viviana. Viviana felíz con su primera salida
y muy motivada. Partimos tipo 8:15 horas rumbo a Cajón del Maipo, donde nos
esperaban el resto de los participantes. Después de un rico y alimenticio
desayuno, partimos rumbo a nuestro destino, Cajón lo Valdés, camino con mucha
tierra y bastantes baches. Preparamos las mochilas y comenzamos la caminata, se
entregaron algunas instrucciones y características del lugar y con que
situaciones nos podíamos encontrar; comenzamos la caminata alrededor de las
9:45 horas. El grupo lo lideraba Cristián y era cerrado por Waldo, quién
acompañó a Viviana en su ascenso. Le costó un poquito, pero consiguió llegar a
su propia cumbre, al igual que Gladys e Ivan, quienes han mejorado notablemente
su condición física. El resto del grupo avanzo por el valle hasta llegar donde
el mismo sendero baja al río y lo cruza, decidimos almorzar en ese lugar,
tomamos la foto de "cumbre". Cerca de las 14:00 horas
comenzamos la bajada.
En
general, el trekking se llevo tranquilamente, dejando que todos los
participantes disfrutaran de las bellezas de este valle, incluyendo sus
fósiles, piedras pizarras, piedras laja y toda la hermosura de su entorno. El
sendero en gran parte de su trayectoria esta visible a excepción de su sector
que atraviesa el acarreo, lugar donde se pierde borrado por la circulación de
agua y el desprendimiento de material. El término del trekking fue todo un
éxito, excepto por un pequeño tropiezo de una participante, quien cayó producto
del cansancio muscular, cuando faltaba 1 km para llegar a los autos. En ese
momento Waldo quién la acompañaba, aplicó un poco de frío en la zona lesionada,
(solo externo y con un hematoma en la zona, nada grave). Una vez en los autos
se tomó la foto de bajada, y luego nos dirigimos a disfrutar del tercer tiempo,
unas ricas empanadas en el sector de San Gabriel donde nuestro amigo Manuel. Ya
a las 18:30 horas, regresábamos a Santiago.
Los 14 montañistas nos reunimos a
las 7:30 hrs. en la bomba copec pasado el peaje de lampa, en la ruta 5 norte,
desayunamos y seguimos por la ruta hasta el camino a polpaico, rumbo a tiltil,
y luego a la cuesta la dormida hasta el desvío a Olmué. el día estaba
nublado, con algunos claros por donde asomaba el sol, la noche anterior había
estado lloviendo y se pronosticaban fuertes lluvias y vientos para el fin de
semana. Por esta razón la salida que era de dos días, se acortó a sólo
por el día sábado, en que el pronóstico del tiempo era más favorable.
Llegamos a la entrada del parque
la campana administrado por Conaf, donde nos dieron otra mala noticia: sólo
podríamos subir hasta el sector de la mina, unas 2 o 3 horas de camino, no se
estaba autorizando subir a la cumbre por la seguridad de las personas, el cerro
la campana tiene muchas pendientes y la zona de la cumbre es muy rocosa y
peligrosa cuando está mojada, además de estar constituída de muchos minerales
de hierro, lo que la hace especialmente atractiva para los rayos cuando hay
tormentas. con todas estas restricciones, el grupo sin perder el ánimo,
tomó la opción de subir a la mina.
El grupo se tomó la foto de
inicio, tomaron el sendero del andinista, una brisa suave anunciaba la lluvia
que se venía, el aire húmedo y el olor de boldos, robles y hierbas silvestres
era muy intenso deleitando a los caminantes. al poco rato comenzó a caer
una suave lluvia, refrescando la esforzada caminata, que lideraba Germán,
llevando al grupo a un ritmo de marcha bien marcado y rápido. se descansó
un par de veces y al cabo de dos horas y media, llegamos a la entrada principal
de la mina, donde el grupo descansó y comió el almuerzo adentro de la mina, Escarly
sacó una cocinilla y preparó cafe, todos compartían sus almuerzos, creando un
rico ambiente de camaradería. Después de una hora, el grupo se preparó
para el descenso, se sacaron la foto de cumbre, con las banderas chilena y del
club, y emprendieron el regreso. La lluvia prontamente comenzó a caer con
más intensidad y a ratos caía mucha y corrían ráfagas de viento fuerte, el
paisaje con lluvia era fantástico, la lluvia caía como oleadas sobre los
bosques de robles, boldos, el grupo se protegió con sus ropas
impermeables. Después de un poco más de una hora y media, el grupo llegó
a los autos, se sacaron la ropa mojada y pusieron ropa seca que habían dejado
en los autos y se dispusieron apara partir rumbo a un restaurante a comer y
celebrar el inicio del programa de la expedición Licancabur. el viento y
la lluvia azotaban con fuerza, después de comer, el grupo se despidió y se
dirigió a Santiago a sus hogares, muy felices por la linda salida.