Los 14 montañistas nos reunimos a
las 7:30 hrs. en la bomba copec pasado el peaje de lampa, en la ruta 5 norte,
desayunamos y seguimos por la ruta hasta el camino a polpaico, rumbo a tiltil,
y luego a la cuesta la dormida hasta el desvío a Olmué. el día estaba
nublado, con algunos claros por donde asomaba el sol, la noche anterior había
estado lloviendo y se pronosticaban fuertes lluvias y vientos para el fin de
semana. Por esta razón la salida que era de dos días, se acortó a sólo
por el día sábado, en que el pronóstico del tiempo era más favorable.
Llegamos a la entrada del parque
la campana administrado por Conaf, donde nos dieron otra mala noticia: sólo
podríamos subir hasta el sector de la mina, unas 2 o 3 horas de camino, no se
estaba autorizando subir a la cumbre por la seguridad de las personas, el cerro
la campana tiene muchas pendientes y la zona de la cumbre es muy rocosa y
peligrosa cuando está mojada, además de estar constituída de muchos minerales
de hierro, lo que la hace especialmente atractiva para los rayos cuando hay
tormentas. con todas estas restricciones, el grupo sin perder el ánimo,
tomó la opción de subir a la mina.
El grupo se tomó la foto de
inicio, tomaron el sendero del andinista, una brisa suave anunciaba la lluvia
que se venía, el aire húmedo y el olor de boldos, robles y hierbas silvestres
era muy intenso deleitando a los caminantes. al poco rato comenzó a caer
una suave lluvia, refrescando la esforzada caminata, que lideraba Germán,
llevando al grupo a un ritmo de marcha bien marcado y rápido. se descansó
un par de veces y al cabo de dos horas y media, llegamos a la entrada principal
de la mina, donde el grupo descansó y comió el almuerzo adentro de la mina, Escarly
sacó una cocinilla y preparó cafe, todos compartían sus almuerzos, creando un
rico ambiente de camaradería. Después de una hora, el grupo se preparó
para el descenso, se sacaron la foto de cumbre, con las banderas chilena y del
club, y emprendieron el regreso. La lluvia prontamente comenzó a caer con
más intensidad y a ratos caía mucha y corrían ráfagas de viento fuerte, el
paisaje con lluvia era fantástico, la lluvia caía como oleadas sobre los
bosques de robles, boldos, el grupo se protegió con sus ropas
impermeables. Después de un poco más de una hora y media, el grupo llegó
a los autos, se sacaron la ropa mojada y pusieron ropa seca que habían dejado
en los autos y se dispusieron apara partir rumbo a un restaurante a comer y
celebrar el inicio del programa de la expedición Licancabur. el viento y
la lluvia azotaban con fuerza, después de comer, el grupo se despidió y se
dirigió a Santiago a sus hogares, muy felices por la linda salida.


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